Metodología en el aula.
Según la legislación
vigente por el que se establece el currículo de educación primaria, los Centros docentes concretarán y
completarán el currículo de la Educación
Primaria mediante la elaboración de proyectos curriculares de
etapa, cuya metodología responda a las necesidades de los alumnos. Así
pues, no hay nada escrito o establecido en lo referente al cómo actuar, qué
forma darle al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Pese a que son muchas las estructuras, proyectos o
métodos que se usan en los diferentes centros, considero que lo esencial es
tener una base estructurada de cómo vamos a enseñar. Por este motivo, a lo
largo de esta entrada intentaré ofrecer una base metodológica sobre la cual trabajamos en este ciclo.
La metodología responde cómo enseñar y engloba una
serie de aspectos de gran importancia en la práctica docente: espacio, papel
del maestro y del alumno, recursos, actividades, temporalización, etc.
- Espacio:
Sin lugar a dudas, el aula, el lugar dónde llevemos a cabo
la clase, debe estar perfectamente organizado, fomentando la interacción entre
alumnos y con el maestro. Podemos colocar a los alumnos en forma de U y dejar
zonas en el aula destinadas a algún área o temática específica. No es bueno
saturar al alumno con información en las paredes que no guarde un criterio para
ser expuesto.
Así pues, podríamos contar con una zona de “Creación
literaria”, destinada a aspectos gramaticales o relacionados con la lengua; un
“Rincón científico”, donde se expondrán murales relacionados con el
conocimiento del medio; un “English’s corner”, para todo el material en lengua
inglesa; un “Rincón matemático” en el cual se expondrán reglas y normas
numéricas; y finalmente, el “Rincón del artista” donde los alumnos podrán
colgar sus trabajos plásticos.
- Papel del maestro y del alumno.
El maestro es el encargado de
hacer que el alumno permanezca de manera activa en cada sesión, usará técnicas
que favorezcan la participación de los chicos y presentará cada sesión
perfectamente organizada. Intentaremos que todos los alumnos participen en las
actividades propuestas.
- Recursos.
Está claro que la variedad de
recursos favorecen la diversidad de actividades, pero cuando el centro no
cuenta con mucho material, el maestro tiene que ingeniárselas para crearlo,
haciendo partícipe al grupo en la elaboración del mismo. Se pueden realizar en
el área de plástica. En este punto me gustaría subrayar que el alumno se siente
más motivado cuando la sesión incluye el uso de diferentes recursos, ya sean
audio, video, material fungible o diseñado por ellos mismos.
- Actividades.
Tenemos que entender la actividad
como el centro de la sesión, que teniendo en cuenta el nivel educativo a la que
esté dirigida tendrá fácil acceso de acuerdo a las necesidades de los alumnos.
De esta manera, plantearemos actividades que motiven a los alumnos y que estén
relacionadas con temas de su interés; usaremos un lenguaje con sentido
comunicativo. Por otro lado, la actividad tiene que tener un objetivo concreto,
el alumno tiene que ser consciente de que su trabajo realizado lleva a una
meta.
Finalmente, me
gustaría señalar que el docente será el responsable de preparar actividades
para la diversificación de los alumnos, elaborando actividades para niños/as
que puedan ampliar su conocimiento y otras que refuercen el contenido
trabajado.
- Estructura de la sesión.
El maestro tiene que ofrecer a
sus alumnos una sesión interesante, divertida y bien estructurada. Tenemos que plantear la clase teniendo
en cuenta que tenemos que atraer la atención del alumno, dejar un tiempo para
la explicación, análisis o estudio, y un momento en el que el estudiante
relacione el nuevo contenido con temas ya aprendidos.
Desde mi punto de vista, es muy
importante que el alumno conozca los objetivos que nos proponemos por sesión,
los cuales se expondrán al inicio de la clase.
Así pues, estructuraremos la
sesión en tres partes diferenciadas.
-
En primer lugar, llevaremos a cabo una actividad
para “romper el hielo”, en la cual se realice alguna rutina diaria y se trabaje
una actividad que recuerde lo aprendido o se anticipe el contenido de dicha
sesión. Esta actividad puede ser un juego, de manera que todos los alumnos
participen en la misma y ya estén interesado en qué ocurrirá después. Esta
primera parte no nos llevará más de diez minutos.
-
En segundo lugar, abracaremos la parte que tiene
más peso dentro de la sesión, esto es: explicación del nuevo contenido, tiempo
de reflexión, exposición de dudas, etc. Esta parte nos ocupará la mayor parte
del tiempo.
-
Finalmente, destinaremos unos minutos al final
de la sesión para cerrarla, es decir, buscaremos una actividad que resuma todo
lo aprendido ese día y que sirva de broche final.
Esta claro que
como profesionales, los maestros somos conscientes de la necesidad de tener una
metodología clara en nuestro día a día con los alumnos, y que cada uno tiene su
“toque personal”, pero por encima de todo tenemos que tener en cuenta que una
sesión bien estructurada facilita el aprendizaje de nuestros chicos.
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